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A los 40 años de su desaparición, entendemos justo y necesario ? como lo hemos hecho con otras familias ? volver a tratar la personalidad de un argentino de estirpe vasca, comprometido como pocos con los temas y los sentimientos del milenario pueblo vasco-navarro. Para lo cual le hemos pedido a un especialista en el tema como Mikel Ezquerro, que conoció al personaje y su historia, que lo abordó:
Desde 1835 y hasta 1950 Argentina recibió una numerosa emigración vasca originaria tanto de los territorios situados al norte como al sur de los Pirineos, en un hábitat que se extiende entre los ríos Adour y el Ebro conformando a Euskal Herria.
Emigrados fueron Martín Garciarena lbarrola, Agustina Muñagorri Arburu, Domingo Aguerre Azoiztipe y Mariana Sola Iribarreen, abuelos paternos y maternos de José María Garciarena Aguerre, arquetipo del argentino consciente de su identidad etnocultural vasca.
Nacido en Buenos Aires el 23 de junio de 1904 y huérfano de padre, en la formación del niño ejerció gran influencia la personalidad y carácter de su abuelo materno Domingo Aguerre, al que así definía su nieto:
"Había personificado a todos los vascos en una figura respetabilísima en medio de su modestia: mi abuelo que era un inmigrante vasco y un ciudadano cabal. Este hombre que no poseía una inteligencia cultivada sino que como yo, era solo un campesino vasco transplantado al país".
Aquel abuelo vasco le enseño al niño argentino a amar los valores fundamentales del Pueblo Vasco a través de su varias veces milenaria historia: "Tierra, Casa, Familia y Apellido".
Siendo José María Garciarena un joven estudiante en Buenos Aires recibe una carta donde su abuelo le dirá:"Para ti la vida en la ciudad debe marcar una etapa transitoria mientras sigues tu carrera, te instruyes, te cultivas, te civilizas -suponiendo que así sea posible civilizarse -pero tu destino está en el campo". Nunca olvidaría estas palabras que signaron su vida.
Graduado de abogado a los 21 años en 1925, tres años antes ya dirigía establecimientos de campo familiares y era miembro de la Sociedad Rural de Veinticinco de Mayo y poco de después de la Sociedad Rural Argentina.
En 1927 se casa con Eva María Garma. Frutos del matrimonio: Juana María, José María y Martín.
Su consustanciación con la tierra lo lleva a partir de 1935 a dedicarse exclusivamente a las actividades rurales: cría, mejora y selección de las razas bovinas Shorton y Hereford en establecimientos de su propiedad en Buenos Aires, La Pampa y San Luis.
Como la mayoría de los descendientes de vascos, José María Garciarena sentía un arraigado sentimiento de amor por sus raíces euskaras, pero como él mismo lo confesara en reuniones privadas y públicas le faltaba algo que esencial: un conocimiento del Pueblo de sus mayores, una formación vasquista.
Una expresión displicente y frívola "jEsos vascos!, aparecida en un artículo publicado en la revista francesa "París Match" sobre la inmigración a Argentina le mereció este comentario: "La frase "jEsos Vascos!" despectivamente, cuando yo en mi interior de ciudadano argentino había levantado a los vascos un altar".
Fue como un irrefrenable impulso. En su propósito de informarse y formarse sobre el Pueblo Vasco tendrá Garciarena la ayuda de nombres de la talla de los sacerdotes Iñaki de Aspiazu y Domingo Jaca Cortajarena y los hermanos Pedro Mari y Andrés María de Irujo.
Se aboca a la lectura y análisis de obras de Sabino de Arana Goiri, Arturo Campion, Elías Gallastegui, Tomás Otaegui, etc. En 1954 bajo el seudónimo "J. Dagueue" comienza a escribir en el censuario "Euzko Deya" de Buenos Aires una serie de notas tituladas "Cartas de Tieua Adentro" que reflejan la couespondencia que le enviara su abuelo Domingo Agueue desde Veinticinco de Mayo entre 1915 y 1917. (La misma en forma de libro y bajo el mismo título fue publicada por la Editorial Ekin en 1977, con un hermosísimo prólogo de su hija Juana María).
Ese mismo año escribe a solicitud expresa de Pedro María de Irujo un artículo titulado "Los campesinos vascos y sus descendientes argentinos", presentado al VIII Congreso de Estudios Vascos celebrado en la ciudad de Bayona y reproducido en el Boletín del Instituto Americano de Estudios Vascos.
EI 3 de octubre de 1954 funda en Veinticinco de Mayo, el Centro Vasco Zazpirak Bat
(Las Siete: Una). Dijo en aquella ocasión: "Sea este mi homenaje a mis cuatro abuelos
vascos".
A si querido Veinticinco de Mayo dono una escuela bautizada con el nombre de San Francisco Xavier e inaugurada el 19 de mayo de 1963.
José María Garciarena se suma a los vascos nativos y argentinos de raíces vascas que a fines de 1954 crean la Federación de Entidades Vascas de Argentina (FEV A) de la que será el motor principal en especial entre los años 1955 a 1960, propiciando entre otras iniciativas, la creación de nuevos Centros Vascos en especial en el ámbito de la provincia de Buenos Aires. Postulado a la Vicepresidencia de la entidad declina el ofrecimiento.
En 1955 propicia y apoya económicamente la creación en la editorial Ekin cofundada en 1941 por los Dres. Isaac López Mendizábal y Andrés María de lrujo, de la colección de libros de bolsillo sobre formación vasquista, proponiendo su nombre: " Aberri ta Azkatasuna" ("Patria y Libertad").
En diciembre de ese año, en un viaje por ferrocarril a Mar del Plata, expone en un "vis a vis" ante el Lehendakari José Antonio de Aguirre un amplio y meduloso plan de acción patriótico cultural vasco, a cargo de un lobby conformado por argentinos de estirpe vasca de ambas vertientes del Pirineo.
En 1956, los Dres. José Maria Garciarena Aguerre y Kelmen Muro Ormaechea conforman la comisión autora de la moción presentada al Congreso Mundial Vasco celebrado en París, titulada "Los argentinos de estirpe vasca".
Escribe el Dr. Garciarena Aguerre: "Somos étnicamente vascos. Hemos nacido en América pero por nuestra sangre y espíritu pertenecemos al Pueblo Vasco. Esto es una verdad que en el orden moral nos impone una norma de conducta. Inexplicable sería que adoptásemos posiciones ambiguas y las defendiésemos con sutilezas diplomáticas".
El 25 de octubre de 1956 dicta en el Centro Laurak Bat de Buenos Aires una conferencia magistral donde expone la base de lo que me atrevo en calificar la doctrina argentina sobre el tema vasco:
"Nosotros somos ciudadanos argentinos y no somos ciudadanos vascos. No intervendremos en política interna vasca. Mas aquello fundamental y que SI NOS COMPRENDE NO TIENE NADA DE POLITICO, SINO QUE ES ESENCIALMENTE PATRIOTICO. Siendo parte étnica integrante del pueblo vasco intervendremos en algo fundamental: el reconocimiento de la NACIONALIDAD VASCA. ¡Cómo puede decirse que esto es política!".
El 9 de junio se define en una carta redactada en la estancia "Nueva Galia": "Creo ser intima e íntegramente vasco y como tal vivo la vida de nuestra Euskal Herria".
El 10 de octubre de 1964 falleció inesperadamente en la estancia "Cruz de Guerra" de Veinticinco de Mayo dejando en la comunidad vasca en Argentina un vacío que me atrevo en calificar de casi imposible de llenar ...Bien lo expresaba el Dr. Andrés María de Irujo: "Su figura no tiene límites ni fronteras. Su constante batallar, su amor al trabajo. sus convicciones morales y virtudes ciudadanas son un ejemplo para nosotros y será un símbolo para las generaciones futuras (Boletín 59 del Instituto Americano de Estudios Vascos).
Desde hace un tiempo se viene hablando en la comunidad vasca en Argentina de la necesidad perentoria. primordial de la formación vasquista en especial entre la dirigencia y la juventud.
Hace medio siglo y en el breve período de diez años (1954-1964) en que José María Garciarena Aguerre actuó en la organización institucional argentino-vasca. fue el primero en proyectar y elaborar una estrategia formativa vasquista dirigida para quienes somos nacionalmente argentinos. estrategia que en nuestra modesta pero firme opinión. Consideramos de impostergable necesidad llevarla a la práctica.
Decía Garciarena en 1954: "Trabajar por dar contenido a la nacionalidad vasca. Poco importa que el todo se llame Estado. Nación o simplemente País. La felicidad del pueblo vasco solo podrá darse en función de su NACIONALIDAD. Todo lo que a ella tienda. ha de ser apoyado. propiciado. exaltado. Para esa lucha están prontos los vascos por la sangre. el sentimiento y la convicción".
Quienes desde hace años visitamos los Centros Vascos de nuestra Patria Argentina sabemos que en ellas un puñadito pequeño pero en extremo valioso de mujeres y hombres transitan por el sendero que abrió con su prédica incansable y su ardorosa palabra quien como José María Garciarena Aguerre, del que tuvimos el invalorable privilegio de aprender personalmente tantas cosas, es el argentino que más ha hecho en la segunda mitad del siglo XX por integrar el formidable sentimiento vasquista en Argentina con la formación cultural vasquista.
Después del artículo precedente, le hemos requerido a su hija Juana María Garciarena y a su nieta Juana María Solá ? activos miembros de nuestra fundación, nos hagan llegar sus opiniones sobre la personalidad citada, quienes nos enviaron lo siguiente:
Fue ante todo un convencido de lo que pensaba, delo que hacía, de su trabajo, de su fe. Tan convincente que contagiaba su fervor a quienes lo rodeaban. Familia, amigos, colegas, todos eran partícipes de su empuje y de sus ganas de salir adelante, ya sea en las buenas como en las dificultades. Creo que fue, en pequeña escala, un maestro al que era difícil no imitar.
Dedicado por completo al trabajo del campo, nos legó su pasión por la tierra, por la naturaleza, por los grandes espacios, por la vida al aire libre.
En el campo de sus abuelos, paternos y maternos, empezó su aprendizaje desde que nació. Estudió en Buenos Aires, pero su corazón estaba atento a las noticias ya las novedades que su abuelo le proporcionaba en aquellas famosas "Cartas de tierra adentro".
Aficionado a la historia de su patria, se interesó principalmente por la epopeya de la conquista del desierto y fue toda una autoridad en lo que se refiere al tema, ya que le tocaba muy de cerca La guerra de fronteras, la vida en los fortines, las "barridas" de hacienda, todo lo sufrió su familia y lo oyó y lo palpó desde siempre: El fortín 25 de Mayo queda dentro de uno de sus campos; la casa de Santa Isabel fue la primera edificación de material afuera de la línea de fronteras.
El patrimonio original se duplicó gracias a su espíritu trabajador, empeñoso y tesonero. En homenaje a sus abuelos fundó el centro vasco Zazpirak Bat de 25 de Mayo y junto con el Padre Domingo Aguirre, el colegio parroquial San Francisco de Xabier.
Auténtico descendiente de vascos trabajadores y emprendedores, de quienes heredó su vitalidad y su nobleza espiritual, José María Garciarena supo mostrar estas virtudes a través de sus obras y hoy nos hace sentir a sus descendientes ese gran amor a la tierra de nuestros antepasados y el impulso vital hacia el progreso.
Genealogía
I) Juan Bautista Garciarena (Berástegui 21/7/1783), casó con María Ana de Ibarrola (Berástegui 5/12/1791), padres de
II) Lázaro Garciarena (Berástegui 17/11/1820), casó con Josefa Ignacia de Obineta (Berástegui 7/8/1821), hija de Miguel Ignacio de Obineta (Berástegui 26//11/1791) y María Joaquina de Marichalar (Berástegui 7/6/1791). Padres de
III) Martín Garciarena (1856-1908), casó con Agustina Muñagorri, hija de José Muñagorri y Josefa Arburu, padres de
IV) José María Garciarena (1873-1904), casó con Juana Aguerre (1873-1949), hija de Domingo Aguerre (1835-1918) y Mariana Sola (1839-1908), nieta paterna de Beltrán Aguerre y María Azoiztipe, nieta materna de Martín Sola y Mariana Iribarren. Padres de
V) JOSE MARIA GARCIARENA AGUERRE (1904-1964), casó con Eva María Garma (1907-2002)