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Consideraciones sobre la invasión inglesa de 1806Conferencia pronunciada por el Dr. Lucio Picabea en el Jockey Club, en ocasión del acto "Martín de Álzaga y los vascos", organizado por nuestra entidad
El 13 de junio de l806 apareció frente a las costas de Montevideo una flota inglesa al mando del Comodoro Sir Home Popham, y el 25 de junio, una expedición militar al mando del General William Carr Beresford, desembarcó en las costas de Quilmes. Las tropas invasoras provenían de Ciudad del Cabo en Sudáfrica, la cual habían ocupado arrancándosela a Holanda por entonces aliada de Napoleón. Eran una pequeña fuerza de 1641 hombres de los cuales más de la mitad integraban el famoso Regimiento No. 71 de Highlanders. Estas tropas ocuparon dos días después la ciudad de Buenos Aires. Durante un mes y quince días flameó en esta ciudad la bandera británica. Se concretaba así lo que nosotros conocemos como la Primera Invasión Inglesa. Estas fuerzas serán derrotadas y sus integrantes tomados prisioneros en la Reconquista del 12 de agosto de l806. El Comandante de las tropas leales a la Corona Española fue el Capitán de Navío Santiago de Liniers. Pero si bien las tropas de tierra al mando de Beresford se rindieron, continuó la presencia naval británica en el Río de la Plata. En realidad, la operación fue el comienzo de un movimiento general dirigido contra el Río de la Plata. Desde que se avistaron las naves de Popham hasta septiembre de 1807, al terminar la llamada Segunda Invasión Inglesa, no cesó de haber una presencia naval o militar británica en el Río de la Plata. En total esta presencia duró un año, dos meses y 26 días.
Circunstancias internacionales que explican el intento colonial de Gran Bretaña
Este episodio coincidió con el momento de mayor gloria militar del Emperador francés Napoleón Bonaparte. Los ingleses pensaban que atacando a las colonias españolas perjudicaban indirectamente a los franceses ya que consideraban que el dinero que producía Sudamérica para el Reino de España pasaba a manos de Francia -de la cuál era aliada- para sostener su esfuerzo bélico. En 1796, el Reino de España y la República regicida de Francia habían firmado el Tratado de San Ildefonso, que establecía una alianza ofensiva y defensiva entre ambas naciones. En 18 03, las mismas partes firmaron otro tratado, en este caso secreto, de subsidios de España a Francia por 2.870.000 libras anuales. El 19 de octubre de 1805 durante la Tercera Guerra de Coalición contra Francia, Napoleón derrotó en la batalla de Ulm al ejército austríaco y el 2 de diciembre del mismo año al ejército ruso en la famosa batalla de Austerlitz. Por otra parte los ingleses obtuvieron un resonante triunfo naval en la batalla de Trafalgar, el 21 de octubre de 1805. Durante 1806 y 1807 se desarrolló la Cuarta Guerra de Coalición. En ella Napoleón aplastó al ejército prusiano en la batalla de Jena, a continuación de la cual, en Berlín en noviembre de l806, decretó el bloqueo continental o sea la prohibición para la Europa sometida a Francia de comerciar con Gran Bretaña. En 1807 luego de los empates con Rusia en las batallas de Eilau y Friedland, logró atraer al Zar Alejandro I y concretar entre ambas naciones la Paz de Tilsit. Coronó este proceso con el decreto de Milán de diciembre de 1807, con el cuál perfeccionó el Bloqueo Continental contra el comercio inglés. Este conflicto entre las grandes potencias es el telón de fondo de los episodios ingleses en el Río de la Plata.
Planes y antecedentes
En 1711 el Conde de Oxford preparó el primer proyecto de ataque al Río de la Plata que consideraba “el mejor lugar del mundo para formar una colonial inglesa”. Propiciaba tomar Buenos Aires, Santa Fe y Asunción. En total fueron catorce los planes de invasión que se redactaron, incluyendo el proyecto de Oxford, hasta que se concretó la invasión de 1806. Estos planes florecían cuando surgía algún conflicto internacional entre Gran Bretaña y España. Así fue durante la Guerra de Independencia Norteamericana (1776-1783), en la cual los españoles apoyaron a los colonos sublevados. Asimismo en l789, durante el encontronazo Anglo-Español por la Bahía de Nootka - en la costa pacífica canadiense cercana a la ciudad de Vancouver - que casi lleva a la guerra a ambas potencias. Lo mismo ocurrió cuando, como hemos visto, en l796 España se alió con la República Francesa. No eran planes destinados exclusivamente al Río de la Plata sino que generalmente también incluían en la costa española del Pacífico, a Chile, Perú y Panamá. Para este fin se proyectó emplear gran número de tropas de cipayos de la India. A veces se llegó a despachar expediciones que luego fueron desviadas de regreso; en otras se prepararon proclamas y hasta banderitas de propaganda. Varias veces se enviaron navíos ingleses a sondear las aguas del Río de la Plata. El plan más importante de todos fue el de Popham y Miranda, del 14 de octubre de 1804, ya que fue el antecedente inmediato del episodio histórico que narramos y que pasamos a considerar. Proyecto Popham-Miranda
El 5 de octubre de 1804 una flota inglesa atacó a una formación naval española proveniente del Río de la Plata en el episodio que se conoce como “el ataque a las cuatro fragatas”. En este combate perdieron la vida la madre y siete hermanas del futuro General Carlos María de Alvear, salvandose él y su padre, quienes se habían trasladado a otro navío. Siete días después, el 12 de octubre, el Primer Ministro británico William Pitt invitó a cenar al Comodoro Popham a la quinta del Vizconde Melville, Henry Dundas, Primer Lord del Almirantazgo británico y gran sostenedor parlamentario de Pitt. En esta reunión surgió el encargo a Popham de redactar un memorandum sobre Sudamérica. Dos días después con la ayuda de Francisco de Miranda aquel estuvo listo. Francisco de Miranda llamado “El Precursor”, fue un militar nacido en Venezuela que se dedicó a propulsar la independencia de la América Española ya fuese con el apoyo francés o inglés. En 1789 fue presentado al Primer Ministro Pitt quién se interesó en sus proyectos. El 16 de octubre de l804 almorzaron Pitt, Melville, Popham y Miranda para discutir el plan. Pitt se mostró muy entusiasmado. Este se basaba en la idea de fomentar la emancipación de estos territorios, como quería Miranda y no su conquista, aunque señalaba también que sería conveniente apoderarse de distintos puntos para beneficio del comercio inglés. Los puntos de ataque iban a ser Buenos Aires, Valparaíso, Panamá y Venezuela. Melville comenzó a preparar tropas en Irlanda para embarcarlas, pero como estaba en gestación la Tercera Coalición contra Napoleón y Rusia esperaba atraer a España a la misma, prefirieron no agredir a las colonias españolas y el proyecto no se llevó a cabo. Sin embargo posteriormente, el Comodoro Popham quién llevaba consigo un ejemplar de este plan y estaba en Ciudad del Cabo - comandando la flota que había ocupado esa ciudad - al enterarse de la derrota de los austriácos en Ulm y el triunfo inglés en Trafalgar, consideró que las restricciones que frenaban el proyecto habían desaparecido. Además recibió información sobre un gran tesoro depositado en Buenos Aires, que iba a ser embarcado hacia España. La captura de esas riquezas se convirtió en el móvil principal de su acción dado los cuantiosos beneficios económicos que él recibiría.
El fracaso político de los ingleses
Los ingleses enviaron señales incorrectas a los criollos. No propiciaron la independencia, ni tampoco, en caso de que Buenos Aires fuera devuelta a España al firmarse la paz, se comprometieron a proteger de la venganza española a los colaboracionistas pro ingleses. Esto explica la retracción de los partidarios de la independencia como eran Belgrano, los hermanos Rodriquez Peña, Paso, Vieytes, Alberti, Chiclana, French, Berutti, Guido, Viamonte, etc. Este grupo entró en contacto con Beresford a través de Castelli buscando una definición que nunca llegó. Por otra parte Popham nunca tuvo contacto con ellos. Es significativa en este sentido la actitud de Belgrano que se marchó a la Banda Oriental no participando ni a favor ni en contra. Luego en l807 le diría al General inglés Crauford “preferimos el amo viejo o ninguno”. El juramento de fidelidad al Rey inglés Jorge III exigido por Beresford significó una expresa negativa de favorecer la independencia y la afirmación de la intención de conquista. Este juramento se le pidió a todos los jefes de las corporaciones civiles y eclesiásticas incluidos los alcaldes. El 10 de julio de 1806, Beresford ordenó que se presentaran los vecinos principales a prestar el mismo juramento. Solo concurrieron 58 personas, entre los que se dice estaba Castelli. El libro de firmas fue llevado a Londres, y en l810 al llegar las noticias de los sucesos de mayo en Buenos Aires fue entregado al Foreign Office, de cuyos archivos posteriormente desapareció.
El protestantismo como factor de fracaso
La situación de los católicos bajo el gobierno inglés era muy descriminatoria. Hay que esperar hasta 1829 cuando con el “Roman Catholic Relief Act” se deroga la legislación que les denegaba los derechos civiles, cesando todas las restricciones a la titularidad de la propiedad y admite a los católicos a todo empleo, con excepción de los de Regente, Lord Canciller y Lord Lieutenant de Irlanda. Recién en 1871 las universidades son abiertas totalmente a los católicos. El tema religioso dificultó la penetración inglesa ya que el común de la gente los miraba como herejes capaces de aplicar sus leyes intolerantes si llegaban a gobernar. El ejercito inglés no admitía entre sus oficiales a católicos, sí habían muchos de ellos entre la tropa, fundamentalmente irlandeses. Durante este período de las guerras napoleónicas cientos de miles de irlandeses fueron reclutados forzosamente para el ejército británico. Arthur Wellesley, futuro Duque de Wellington escribió varios memorandums sobre los intentos ingleses en Sudamérica. Dijo en uno de ellos que “los sacerdotes serían anti británicos y obrarían como agentes instigadores del poder español”. Vio así el verdadero origen de las dificultades políticas inglesas en América Española. En 1807 el General Gower, Segundo Jefe de la expedición de ese año, escribió “la intolerancia reina aquí al máximo, ningún ejército de protestantes podrá nunca triunfar”. Sin embargo, la clase alta se relacionó muy cortésmente con los oficiales ingleses protestantes, no así las clases populares.
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