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José María Iparraguirre. Símbolo del pueblo vasco.

Por Juan Cruz Jaime, Responsable de Genealogía - Fundación Vasco Argentina Juan de Garay.
6 de junio de 2002,

INTRODUCCIÓN

La gran cantidad de descendientes de vascos que hay en nuestro país y el desconocimiento por parte de los mismos de los símbolos del pueblo de sus antepasados me llevó a investigar y dar a conocer a un personaje prototípico del pueblo euskaldun que ha vivido en ambas márgenes del Río de la Plata por casi veinte años.

José María Iparraguirre es, sin duda, un puntal de la historia y la cultura vasca del siglo XIX. En él se resumen todos los rasgos de su raza. Ingenioso, cabeza dura, tenaz, imprevisible, el bertsolari mas audaz de su época puede ser considerado El Personaje de la Euskalerría que se desangraba con las frustradas pretensiones carlistas.

Poco conocida en Argentina es su vida y su obra y quienes tiene un vago recuerdo de lo contado por sus mayores seguramente lo recuerdan como el autor del Himno del País Vasco. De hecho, su " Gernikako Arbola " fue motivo para que lo destierren de su patria en 1853. Cinco años después Iparraguirre desembarcaba en el Puerto de Buenos Aires, tomaba estado en nuestra ciudad y partía pronto hacia el vecino Uruguay donde un primo, con el que pronto no congeniaría, le ofrecía techo y trabajo.

De los hijos del bertsolari, habido en Argentina y en Uruguay, sabemos de por lo menos uno que dejó descendencia hasta la actualidad en nuestra patria, por lo que podemos decir que la sangre de Iparraguirre está aún entre nosotros.

EL BERTSOLARISMO

Dentro de las tres categorías de literatura oral que existen en Euskalerría el bertsolarismo es la que mas reacciones emotivas produce al pueblo vasco.. Etimológicamente significa " el que dedica versos ". En realidad es mucho mas que eso, es un fenómeno de improvisación del verso cantado que tuvo en el siglo pasado una difusión mucho mayor que en este.

Sus orígenes se remontan a diez mil años atrás. Surgió con el comienzo de la etapa pastoril, reconociéndose en los primeros pastores a los primeros bertsolaris, que pasaban sus horas de ocio entonando versos. Sin embargo, el rasgo distintivo de este popular fenómeno vasco no son la afinación ni la métrica, sino el ingenio, la agudeza, la feliz ocurrencia.. El pueblo consagra al diestro en el manejo de la sátira.

Es ahora que debemos analizar al sujeto pasivo del bertsolarismo : el Pueblo. El bersolarismo es de raíz netamente popular, inflama los sentimientos de los aldeanos. El pueblo es un complemento fundamental del bertsolari. Pasa de sujeto pasivo a activo con gran rapidez, ya que suele improvisar el final del verso y corearlo junto al bertsolari. Los caseríos se despueblan ante el anuncio de una buena contienda bertsolarística en la plaza de la villa. La compenetración sociológica Pueblo/Bertsolari se presta a importantes exaltaciones de la masa que llevan, en determinadas ocasiones, a la expulsión del bertsolari del país. Este fue el caso de nuestro personaje, como veremos mas adelante.

El bertsolarismo tuvo como órgano de difusión, por llamarlo de alguna manera, al Bertso paperak. Eran hojas volantes impresas con estrofas de los bertsolaris que se vendían en los mercados, ferias, fiestas y otras aglomeraciones de gente. El Bertso paperak mas antiguo que se conoce es de Bilbao, capital de Vizcaya, y data de 1755. Posteriormente se conoce otro ejemplar de 1794. Cabe aclarar que estos dos primeros hallazgos no corresponden a lo que posteriormente se conoció como Bertso paperak, sino que contenían villancicos que cada tanto entonaban los bertsolaris. El florecimiento de estas hojas volantes fue al finalizar la primera guerra carlista (1839) y no cesó hasta 1936. A partir de ese momento se vuelven cada vez mas raros y actualmente es muy difícil conseguir un Bertso paperak en el país vasco.

En cuanto a la técnica del bertsolarismo debemos dividirla, para un mayor entendimiento, en dos grandes temas : el manejo del verso y la técnica de la improvisación.

En cuanto al primero digamos que el bertsolari debe guardar para el fin de la estrofa el elemento que mas se intenta destacar a través de toda ella. Generalmente el desarrollo tiene una total incoherencia, pero precede a un final que une todos los elementos vertidos para golpear al oyente.

La técnica de improvisación, por su parte, contiene en sí misma dos elementos. En primer lugar el proceso rítmico interno de su verso, esto es un número y combinación de pies de cada uno de los versos. Sin embargo, debemos notar que la música suele resolver los problemas de una métrica no siempre perfecta, es por ello que resulta un fundamental acompañamiento para el bersolari. En segundo lugar, pero mas importante aún, la rima final. Como hemos indicado en el párrafo anterior la reacción del pueblo es fundamental en este arte, por lo tanto lo primero que debe concebirse al iniciar una estrofa es lo último de ella y a partir de ahí desarrollar un proceso que le permita llegar a su conclusión preideada.

El bertsolarismo, entonces, debemos entenderlo como un fenómeno popular del pueblo vasco que no boga tanto por la perfección técnico como por la reacción final de los oyentes. Es esta último, fundamental, la que logra la figura de José María Iparraguirre. Surge como un bertsolari que, si bien no tiene la perfección técnica de la modalidad tradicional, se caracteriza por su brío y sus ideas revolucionarias tocando temas candentes para el pueblo vasco temeroso de la pérdida de sus históricas libertades dentro del reino de España.

IPARRAGUIRRE, UNA JUVENTUD REVOLUCIONARIA (1820/1858)

Nació José María Iparraguirre en el pueblo de Villarreal de Urrechu, provincia de Guipúzcoa, el 12 de Agosto de 1820. Era hijo de José Agustín Iparraguirre, comerciante de Villarreal, y de Francisca Balerdi. Sus padres albergaban el deseo de que su hijo fuera Sacerdote. Fue así como en 1833, al cumplir José María los trece años se trasladaron a Madrid y lo inscribieron en el colegio San Isidro Real, capitaneado por los jesuítas.

Sin embargo, una guerra civil estalla en España y junto con ella los sueños de los Iparraguirre de ver a su hijo ordenado. El 1833 muere el monarca español, D. Fernando VII, dejando como únicas herederas a dos hijas. La primogénita, Isabel, asume como Da. Isabel II lo que causa la irritación del hermano del finado Rey, Carlos María Isidro de Borbón. Así, comienza en ese año una guerra fraticida que durará hasta 1839.

Apenas comenzaba la primera guerra carlista cuando José María escapa de su casa y se alista en el Primer batallón de Guipúzcoa, siendo herido en la batalla de Arrigorraga. Luego de seis años de lucha y descontento con lo formulado en el Convenio de Vergara parte a Francia, donde vivirá por espacio de ueve años. Es en este país que hace sus primeras actuaciones revelando así sus magistrales dotes de bertsolari. La exigente crítica parisina festeja sus actuaciones y su nombre comienza a ser reconocido en las principales europeas.

Con el estallido de la Revolución de 1848 que pone fin al reinado de Luis Felipe de Orleans encontramos a Iparraguirre electrizando a las masas con arengas y entonando La Marsellesa con su hermosa y potente voz. Este hecho le valió la expulsión de Francia, por lo que comenzó una gran gira europea. A pesar de realizar incontables conciertos no hizo fortuna. Sus bolsillos nunca pudieron albergar durante mucho tiempo algo de dinero.

En 1853 es indultado y le es permitido retornar al País Vasco. Ese mismo año compone el famoso "Gernikako Arbola" que es estrenado en Madrid y rápidamente es cantado en todo el país vasco, convirtiéndose en el Himno Nacional Vasco. Cabe aclarar que el " Gernikako Arbola " es contemporáneo al libro de poemas nacionales " Euskaldunak " de J. Hiribarren. Es a partir de este momento que surge el concepto de Euskaelrria, cuya traducción literal es País Vasco. La exaltación que provocaba la canción de Iparraguirre en la muchedumbre fue motivo para que su autor fuera nuevamente expulsado de España. Así, Iparraguirre comenzará su vida rioplatense, que se extenderá por espacio de casi dos décadas.

GERNIKAKO ARBOLA

Por no ser muy difundido en nuestro país, reproducimos algunas estrofas del Himno, " canto de paz y de amor a las sabias instituciones baskongadas, que hicieron la felicidad de los euskaldunas " , compuesto por Iparraguirre. La versión completa se puede encontrar en la página 67 del ya clásico libro editado en nuestro país " Los Baskos en la Nación Argentina ".

 

I

I

GernikakoArbola

dabedeinkatuba

euskaldunenartean

guztizmaitatua

Emanta zabalzazu

mundubanfrutuba

Adoratzenzaitugu

arbolasantuba.

ElÁrbol de Guernica

essímbolo bendito

queama todo Eskalduna

conentrañable amor.

Árbolsanto, propaga

tufruto por el mundo

mientraste tributamos

fervienteadoración

III

III

Etzeraeroriko

arbolamaitea,

baldinportatzen bada

Bizkaikojuntia,

Laurokartuko degu

zurekinpartia,

pakianbizi dedin

eskaldungentia

Nocaerás, roble amado,

sicumples sus deberes

Vizcayareunida

enJunta General

porquelas cuatro hermanas

teprestarán su apoyo,

paraque el eskalduna

vivalibre y en paz

VIII

VIII

Erregutudiogun

jaungoikojaunari

pakeaemateko

oraineta beti;

baieta indarrare

zedorrenlurrari,

etabendiziyoa

euskalerriari

Pidamosa Dios todos

quecon la paz fecunde

latierra que sustenta

elÁrbol secular,

y subendición sant

derramegeneroso

sobreel pueblo eskalduna

queapoyo a este Árbol da.

 

UN BERTSOLARI EN EL PLATA (1858/1877)

La permanencia de José María Iparraguirre en nuestro país fue casi nula, siendo en el vecino Uruguay donde vivirá su vida sudamericana.

Se embarca en Bayona, Francia, el 29 de Agosto de 1858, a bordo del bergantín " Angelita " y llega al puerto de Buenos aires, luego de un accidentado viaje, el 23 de Octubre de ese año. A su llegada es recibido con grandes festejos y se canta el " Gernikako Arbola " mientras el desciende del barco. A poco de establecerce brinda un concierto destacado, según informa la prensa de aquellos años.

El bertsolari no viajaba solo, lo acompañaba su novia, Ángela Querejeta, de diecisiete años, a la que había conocido en Tolosa y con quien se casa en la Iglesia de San Ignacio el 26 de Febrero de 1859. Tres días después de la boda parte Iparraguirre hacia Uruguay dejando a su esposa con unos tíos establecidos en Buenos Aires unas décadas antes.

En Nueva Palmira, Uruguay, vivía su primo Domingo Ordañana Iparraguirre (1829-1897), hombre de gran fortuna y extensos campos. Había sido Cofundador y en ese momento ejercía como Secretario de la Asociación Rural Uruguaya. Ordañana empleó a Iparraguirre como aparcero para la conocordia no reinaba entre los primos, por lo que el bertsolari fue relegado a un lejano puesto. Los vecinos del lugar lo recordarían como " El Puesto del Trovador ".

Entre 1861 y 1865 continúa cambiando de campo y de ocupación, sin dejar nunca de dedicar gran parte del tiempo a cultivar su arte con la guitarra. A partir de este momento es cuando comienza a aceptar las propuestas del Dr. Durañona, quien desde tiempo atrás le había ofrecido que se trasladase a su campo "Las Maulas". Vivirá allí por mas de cinco años.

En 1876, al enterarse de la pérdida definitiva de los fueros de su pueblo, se enloquece. Pasa los días llorando y de mal humor. Su viuda, en conversaciones que tuvo años despues con el periodista Grandmontagne, recordará con dolor aquellos infaustos momentos en los que temió por la salud mental de su marido. Así, en estado de semilocura, pasa el bertsolari sus últimos meses en el Plata.

En medio del desastre aparece un vasco por el Uruguay interesado por la vida americana de Iparraguirre. En realidad, deseaba saber como habían sido los últimos años del singular personaje y donde había muerto, ya que, en su tierra de origen, daban por muerto a Iparraguirre desde hacía varios años.

Al enterarse de la situación angustiosa que pasaba la familia emprende el regreso al País vasco con el firme deseo de costear el regreso y homenajear al bertsolari mas recordado de su patria.

ULTIMOS AÑOS Y HOMENAJES PÓSTUMOS (1877/1881)

La campaña que se inició para recaudar fondos mediante una suscripción pública tuvo un éxito absoluto. En poco tiempo se juntó la suma necesaria y José María Iparraguirre volvió a su patria. El festivo recibimiento que tuviera dos décadas atrás en su llegada a Buenos Aires se repite. El bertsolari no puede contener las lágrimas y canta junto al pueblo el " Guernikako Arbola ".

Los homenajes se suceden, luego de dar un concierto a beneficio en Madrid, las Diputaciones de Vizcaya, Guipúzcoa y Álava le asignan una pensión que le posibilita vivir dignamente sus últimos años. Iparraguirre, finalmente, se ha convertido de manera oficial en el símbolo de Euskalerría.

La salud, sin embargo, no lo acompaña y fallece el 6 de Abril de 1881, a la temprana edad de sesenta y un años en el hoy desaparecido Caserío Zozobarro, de la localidad guipuzcoana de Ichaso.

Apenas acaecido su fallecimiento se levanta una suscripción pública para homenajearlo con una estatua en Villarreal de Urrechu, su ciudad natal. El importe conseguido permitió construirla de mármol de carrara en la plaza de la villa, obra del afamado escultor Font Pons, que se inaguró el 28 de Septiembre de 1890.

Posteriormente se le impuso su nombre a una calle de la importante ciudad de San Sebastián, capital de Guipúzcoa, y otra en Vitoria, capital de Álava. La primera se ubica en el conocido barrio de Gros, a pocas calles del puente Santa Catalina que une dicho barrio con la Avenida de la Libertad, arteria principal de la ciudad.

La bibliografía sobre el bertsolari mas famoso de Euskalerría ha sido mas que abundante. Un trabajo que data de 1987 y que es aún hoy el mas completo escrito sobre Iparraguirre, da cuenta de una bibliografía sobre nuestro personaje que supera los 570 libros en los que se estudia su vida y su obra.

El presente estudio no debe ser considerado un aporte a las obras a él dedicadas sino una forma de dar a conocer a uno de los mas importantes símbolos del pueblo vasco, un tanto desconocido para los mas de tres millones de argentinos con sangre vasca en sus venas que pueblan y trabajan por nuestra patria.

   


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BIBLIOGRAFIA

Arana Martija, José María " Bibliografía sobre Iparraguirre ", en " Iparragirre ", Real Academia de Lengua Vasca, De. Euskalzindia, Bilbao 1987, Pag. 401

Aranzazu, Fray J de "Breve historia del bertsolarismo", en " Lo que se ha dicho? " ob cit Pag 41

Arrillaga Arriola, Antonio "Lo que se ha dicho de Iparraguirre, autor del Himno Gernikako Arbola", Junta de Cultura de Vizcaya, Bilbao, 1967

Garate Arriola, Justo "Iparraguirre en América ", en " Iparragirre ", ob cit Pag 161. " Los Bascos en la Nación Argentina " Ed. La Vasconia, Buenos Aires, 1919

Grandmontagne, Francisco "Iparraguirre en América ( Interviú con su mujer, Angela Querejeta" en " Los inmigrantes prósperos", Colección Crisol Nr 40, Edic. Aguilar, Madrid, 1960. Se publicó por primera vez en el periódico " La Vasconia ", Tomo V, Año 1897

Salaverría, José María "Iparraguirre. El último bardo" en " Lo que se ha dicho?" ob cit Pag. 561

Zabala, Federico de "Iparraguirre y su entorno", en " Iparraguirre ", ob cit. Pag 85


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