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Hacer la AméricaPor Juan Pablo Berardi.
19 de abril de 2004, 11:05 am
Juan Pablo Berardi realiza un repaso general de los hechos y razones que impulsaron a los vascos a emigrar de sus tierras y los factores que influyeron para que se asentaran definitivamente en la Argentina.
Todos hemos escuchado alguna vez referencias a las características de los vascos, como la perseverancia o la constancia -que muchas veces llega a la terquedad-, y esto fue debido al importante papel que tuvo que desempeñar el "euskaldun"-el hablante vasco- en el campo argentino desde mediados del siglo pasado. De las colectividades que llegaron a la Argentina en ese período y que se internaron "tierra adentro", el vasco -quizás por su individualismo- fue quien se adaptó con mayor facilidad a la vida "pampeana". Como sucedió históricamente, las causas de la emigración parten de bases económicas, políticas y sociales y este pueblo no estaba exento de estos "principios". La costumbre del mayorazgo, muy practicada en aquellos años y que consistía en que sólo el hijo mayor heredaba todos los bienes de los padres, fue una de las principales razones que promovió la emigración, ya que el resto de los hermanos debía buscar su destino ya sea trabajando para este hermano, entrando en el clero o la milicia o, en la mayoría de los casos, emigrando hacía zonas que prometían un mejor porvenir. Por el tamaño de la región vasca la única forma de progreso estaba en emigrar hacia las tierras que se hallaban del otro lado del Atlántico. Juan Araquistain en su libro "Tradiciones Vasco-Cantábricas" explica al interpretar al mayorazgo, que en el fuero de Vizcaya, el primogénito heredaba todos los bienes y dejaba a sus hermanos "...sus armas como caballero, un árbol en significación sin duda en que estaba arraigado en el Infanzonado, y una teja como originario de su casa solariega..." Los vascos, hasta las guerras carlistas, se regían jurídicamente por fueros dictados por el Etxejaun o jefes de familia. Según R. Collins, en la mayoría del territorio vasco -principalmente en las zonas rurales- adquirían gran importancia las reuniones de estos jefes de familia frente a las iglesias locales donde se trataban los temas para una mejor convivencia entre los vecinos. También destaca que, en otras reuniones de carácter extraordinario, conocidas como "La Cruz Parada", se elegía al representante de toda la zona cuando los temas abordados eran de carácter urgente. Entre 1833 y 1839, la primera guerra carlista trae como corolario la abolición de los históricos fueros que representaban la vida autónoma de los vascos. Unos años después al finalizar la primer guerra -entre 1840 y 1841- se extiende la frontera (aduanas) del Ebro hasta el río Bidasoa (actual) dividiéndose entre españoles y franceses. Más tarde hubo otros dos alzamientos, en 1872 y en 1873, que duraron poco tiempo y fueron derrotados por Alfonso XII. Los vascos que se adhirieron a los carlistas fueron principalmente pequeños productores del campo y los más perjudicados. Muchos de esos vascos se vieron identificados con la figura de José María Iparaguirre en su famoso "Gernikako Arbola" (Árbol de Guernica), quien les canta unas coplas de nostalgia y esperanza a todos los vascos que encontraron una mejor salida en le emigración. Hacia mediados del siglo pasado la población vasca comienza a crecer a un ritmo sostenido y el espacio físico comienza a jugar un rol muy importante, debido a la extensión del territorio. Muchos vascos tomaron la decisión de emigrar de su tierra. El padre jesuita Pierre Lhandé avala este hecho, y sostiene que en la parte vasco-francesa en el período que comprende entre 1831 y 1891 emigraron alrededor de 90.000 vascos y la población disminuyó solamente en 5.000 personas. Históricamente, los vascos se dedicaron a dos actividades: la agropecuaria y la pesquera. El que se dedicó a la primera es el que llegó a nuestras costas. Esta característica se enlaza junto a la del incremento poblacional y el mayorazgo, pues en Euskal Herria (tierra de los vascos) eran pequeños propietarios o arrendatarios que, a las características ya enunciada se les agregaba otra: la pobreza del suelo. En conclusión, eso motivó que las opciones de progreso como productores agropecuarios en su tierra se vieran acotadas y debieran buscar salida en la emigración. El asentamiento argentinoPara darse una idea de lo que representó la inmigración vasca al Río de la Plata, los datos estadísticos del padre Lhandé sostienen que entre un 60 y 70% de los vascos optó como destino las costas rioplatenses. Entre 1832 y 1907 arribaron alrededor de 100.000 vascos procedentes de puertos franceses como Burdeos o Bayona. ¿Por qué decidieron llegar hasta estas tierras? ¿Qué era lo que más les llamaba la atención? Tomás Hutchinson, quien recorrió nuestro país como pocos en la primera mitad del siglo pasado, hace referencia a los vascos como "la inmigración más importante que jamás ha venido al Río de la Plata". Hay que considerar que el autor escribió este libro aproximadamente en 1860. Al arribar a nuestras costas, los vascos realizaron todo tipo de tareas, como zanjeadores y carreteros, trabajando en los saladeros y luego lentamente fueron dedicándose de lleno a lo que realmente sentían, la actividad pecuaria. Tanto ellos como sus descendientes se destacaron en el tambo, la cría del lanar, el mejoramiento de las razas ganaderas y la fundación de casas consignatarias, entre otros menesteres. Los motivos que los trajeronHacia 1860, los gobiernos nacionales fomentaron las actividades agropecuarias de una forma distinta. Comienzan las importaciones de toros de razas británicas para el mejoramiento de la calidad de los rodeos, la cría de lanares y su posterior exportación y las colonias agrícolas. La inmigración vasca jugará un papel importante en cada una de estas actividades. Con hechos como la "merinización" y la expansión de fronteras, los euskaldunes supieron ganarse un lugar entre los pioneros de la gran expansión agrícola-ganadera que se suscitará en los años siguientes. Entre las ventajas que encontraba un inmigrante era que tenía el mismo derecho que los naturales con la excepción del voto, y sobre todo, que estaba libre del servicio militar. Esto fue perjudicial para los gauchos, como bien lo dice el Martín Fierro. Otro de los motivos de su asentamiento fue la expansión de la frontera con el indio. En la primera campaña, realizada en 1833 por Juan Manuel de Rosas, se había remontado el Río Negro llegando a Choele Choel, y logrado acuerdos con los principales caciques para detener los malones. Después de la batalla de Caseros, la situación se torna nuevamente conflictiva y se renuevan los malones -sobre todo con la dinastía de los Cura- y los gobernantes de turno tienen una barrera difícil de paliar, pues las pampas en pocos años quedaron como a principios de siglo, es decir, el límite era el río Salado. Hacia 1874 Adolfo Alsina ordena construir la famosa "Zanja", que no pudo detener los saqueos a los habitantes de la frontera. En 1879 una nueva expedición -similar a la de 1833- al mando del general Julio A. Roca logra la ocupación de 400.000 Km cuadrados de nuevas tierras que serían la base del crecimiento del país y donde los vascos, con mucho sacrificio, perseverancia y voluntad, ocuparán un lugar muy destacado en su desarrollo. Las actividadesLas dos tareas en las que los vascos sobresalieron fueron el tambo y la cría lanar. Hasta la Revolución de Mayo prácticamente no se consumía leche. Lentamente las nuevas costumbres que adopta la sociedad incluyen el consumo lácteo. Tenían dos formas de proveer la leche: una mediante el carro para el reparto al que le acoplaban a las dos ruedas un mecanismo que permitía ir batiendo la crema durante la distribución. De esta manera la transformaban en manteca. La otra, visitando las casas y ordeñando las vacas a pedido de los consumidores. Hacia fines del siglo pasado, con la incorporación del ferrocarril, que acortaba los tiempos en los traslados de los distintos productos, el frío industrial, que permitía una mayor conservación de aquellos, nacen pequeñas fábricas como "La Martona", "La Vascongada" o "La Baskonia", donde siguieron siendo vascos quienes llevaban la vanguardia en la producción. Como la inmigración vasca coincide prácticamente con el nacimiento de la "fiebre lanar", poco a poco la ganadería tradicional fue dejando sus campos al ganado ovino, pues tenía mejor margen de rentabilidad y por más de cuarenta años ocupará el primer lugar en las exportaciones nacionales. La mano de obra que se dedicó a esta actividad fue principalmente vasca, irlandesa y escocesa. Los gauchos veían a la cría lanar como un trabajo indigno, no entendían que se trabajara a los animales de a pie y para colmo desconocían totalmente las características de este animal. Así fue que la demanda de mano de obra extranjera comenzó a crecer y a incorporarse al campo reemplazando al gaucho en las tareas más específicas y "modernas". Fuente: Los Vascos - Euskaldunak - Año IV N° 16 - Septiembre de 2000.
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