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El himno argentino y Mardones

30 de septiembre de 2003, 04:12 am

Se ha escrito mucho y se seguirá haciéndolo -el tema es inagotable- sobre la participación y aportación de los vascos a la República Argentina.

En ese contexto se inscribe un hecho poco conocido: la primera grabación discográfica del Himno Nacional Argentino por un intérprete vasco, que además de un valor histórico intrínseco tiene una serie de interesantes connotaciones.

Comenzaremos diciendo que el registro para el disco tuvo lugar en noviembre del año 1910, en los Estados Unidos de América, siendo su intérprete el bajo José Mardones (1868-1932) quien se convierte en el primer vasco en llevar al disco la Canción Patria Argentina.

La grabación efectuada mediante el sistema acústico en un disco de 25 cm de diámetro del sello comercial Columbia tiene el No. 5083 del catálogo para América del Sur y el cantante vasco está acompañado de la orquesta, desconociéndose el nombre del director.

La histórica grabación fue realizada en los inicios de la carrera operística de Mardones, a tan sólo dos años de su debuten 1908 y el  motivo que impulsó al artista vasco a efectuarla  fue testimoniar su sincera gratitud al pueblo argentino, que fue el primero en reconocer y valorar su calidad vocal, alentándolo continuamente desde 1904 a 1908 a que se dedicase al género operístico.

Los Inicios de Mardones

José Mardones, en realidad José García de Mardones Ortiz de Pereda Salazar Angulo, nace el 14 de agosto de 1868 en Fontecha (Alava). Cultivó en su primera etapa de cantante el género religioso, fue voz blanca y luego bajo en el coro de la iglesia Colegiata de Briviesca (Burgos), solista a los 18 años en la Catedral de Palencia (cuatro años) y en la iglesia de San Millán en Madrid.

Sentía Mardones una inocultable identificación estética con el canto religioso. En 1907 fue elegido personalmente por el compositor y director perpetuo de la Capilla Musical Pontifica o Sixtina, el abate Lorenzo Perosi para cantar su oratorio "Moisés" en Madrid. En 1911 el famoso director Arturo Toscanini hará lo propio para la Misa de Réquiem de Verdi y en las postrimerías de su carrera (1928-1929) figuraba siempre en su repertorio Carissimi, maestro del oratorio vocal.

Obligado por razones económicas incursionó en la zarzuela y entre 1896 y 1903 recorrió en giras España y Portugal. Su debut en el País Vasco tuvo lugar en Vitoria en junio de 1897.

Mardones en Argentina

En 1904 Mardones fue contratado para cantar en Argentina, Uruguay, Chile, Perú, Brasil, etc.

Su debut en nuestro país tuvo lugar el 10 de noviembre de 1904 -tenía 36 años- en el teatro Victoria, que se hallaba en las actuales calles Hipólito Irigoyen y San José. Bastaron unas pocas funciones para que el público y crítica coincidieran que se hallaban en presencia de una voz que superaba en mucho los niveles de calidad en el género.

Sus intervenciones en obras como La bruja, La tempestad y sobre todo en Marina del compositor navarro Juan Emilio Arrieta fueron calificadas de antológicas y pronto se le indicó que "debía dedicarse a la ópera".

El 11 de febrero de 1905 en su función-beneficio, Mardones cantó por primera vez en público dos fragmentos del repertorio operístico italiano.

Nuestro público (además de Buenos Aires se presentó en La Plata, Rosario, Córdoba, Bahía Blanca, Mendoza, Tucumán, etc.) lo convirtió en el bajo más popular, lo que explica que haya cantado aquí en 1904, 1905, 1906, 1907 y 1908. En febrero de este último año anunció en Buenos Aires que había decidido dedicarse a la ópera, como se lo venían exigiendo desde 1905.

Trayectoria de Mardones

Durante los años citados fueron frecuentes los contactos de Mardones con la comunidad vasca en el país, a la que deleitaba con composiciones como el aria para bajo  de Txanton Piperri de Zaparain, primera ópera con letra en euskera, estrenada en San Sebastián en 1899, o los zortzikos Bein batean Loyolan del poeta euskaldun Bizkarrondo "Bilintx" y La del pañuelo ro jo del bilbaíno Avelino Aguirre,  fallecido en 1901, con arreglos del hijo de Rentería, barítono y compositor Ignacio Tabuyo, que en Buenos Aires cantara junto al gran tenor Enrico Caruso el año 1899.

En 1905 el Centro Navarro de Buenos aires distinguió al alavés Mardones con el título de Socio Honorario de la institución.

En diciembre de 1908 debutó como interprete de ópera en Lisboa (Portugal) y tras presentarse en 1909 en Bilbao (País Vasco) y en Boston (Estados Unidos) regresó Mardones a Argentina en mayo de 1910 para la temporada lírica porteña.

Cantó en el teatro de la Opera (Corrientes entre Suipacha y Esmeralda) las siguientes óperas:  Rigletto, Aíd, La Bohéme, Manon, Mignon, Un baile de máscaras y El ocaso de los dioses (en el estreno de esta obra de Wagner para nuestro país).

Las críticas de la ópera confirman que el público argentino había acertado en su juicio: la voz de Mardones era la de un gran artista del canto.

El 4 de junio cantó Mardones en el acto de homenaje de los vascos residentes en Argentina al Centenario de Mayo de 1810 llevado a cabo en el Centro Laurak Bat. En la misma velada tomó parte otra gran voz vasca de la lírica: el vizcaíno Florencio Constantino (1868-1919) que era su compañero de elenco en la Opera de Boston. A los pocos días volvió a cantar Mardones, esta vez junto al extraordinario barítono italiano Titta Rufo con el que volvería a hacerlo años después en el Metropolitan de Nueva York.

Mardones en Estados Unidos

Después de cantar en Rosario y Montevideo viajó Mardones a Estados Unidos, llevando consigo la partitura de nuestro Himno, letra de Vicente Lopez y Planes, música del catalán Blas Parera y arreglos debidos al músico argentino de estirpe vasca Juan Pedro Esnaola.

Fue entonces -en noviembre de 1910- que efectuó la grabación de nuestro Himno que convierte a Mardones en el primer vasco en registrarlo, haciéndolo en el año en que se cumplía el centenario de las gloriosas jornadas de Mayo de 1810.

No volvió Mardones a nuestro país, pero nos dejaba su homenaje sentido.

La prensa argentina siguió paso a pasó su ascendente carrera artística (Italia, Cuba, Perú, Canadá y especialmente Estados Unidos, país que recorrió de costa a costa). En Boston cantó siete temporadas consecutivas.

En noviembre de 1917 accedía Mardones al primer teatro lírico de los EE:UU: el Metropolitan de New York en calidad de "primer trabajo": En ese escenario cantó durante nueve temporadas consecutivas hasta 1926 con las grandes voces de la época: Claudia Muzio, María Barrientos, Rosa Ponselle, Lucrecia Bori, Geraldine Farrar, Gabriela Besanzoni, Amelita Galli Curci, Enrico Caruso, Miguel Fleta, Beniamino Gigli, Martinelli, Titta Rufo, Stracciari, De Luca, Chaliapin, Didur, etc.

Mardones deja la ópera

En 1926 decide abandonar la ópera y dedicarse a brindar conciertos. Regresa a Euskal Herria; el Ayuntamiento de Vitoria lo distingue como el "Hijo Adoptivo" y la diputación de Alava lo designa "Hijo Ilustre".  "Es gran satisfacción para los pueblos cultos contar entre sus hijos con hombres ilustres y es su deber rendir homenaje a aquellos que por su valía honran el solar donde nacieron" (29 de abril de 1926).

A la vez, su pueblo natal, Fontecha, lo nombra "Hijo distinguido y predilecto".

Tras una prolongada enfermedad reaparece en 1928 ofreciendo una serie de conciertos en Vitoria, Bilbao, San Sebastián, Madrid, Barcelona, Valencia, Zaragoza, Gijón, Oviedo, Santander, Burgos, alicante, etc.

Los últimos años

Cuenta 60 años de edad y aquella voz provoca comentarios soberbios de compositores como Guridi, Turina, Moreno Torroba, etc.

Cultiva un vasto repertorio: Verdi, Perosi, Carissimi, Rossini, Mozart, Schumann, etcétera, junto a obras de género más popular.

En 1928 el compositor Turina escribía: "Anoche le oímos a Mardones desde el mi bemol grave hasta el sol agudo, es decir dos octav as y una tercera" (Diario El debate de Madrid, 18 de octubre de 1928).

El 28 de enero de 1929 ofrece un concierto en el Hogar Vasco de Madrid. Entre los asistentes se encontraba quien años después será fundador y miembro de la Fundación Vasco-Argentina Juan de Garay, el Dr. Andrés María de Irujo y Ollo quien nos contaba la impresión que le produjo escuchar en vivo la voz de Mardones.

Poco después volvió Mardones a enfermar y falleció en Madrid el 4 de mayo de 1932.

El Ayuntamiento de Vitoria impuso el nombre de José Mardones a una de las calles de la ciudad el 3 de diciembre de 1947.

En 1993 los restos mortales de Mardones por resolución de la Diputación Foral de Alava fueron trasladados a su pueblo natal, Fontecha, e inhumados en el panteón que la Diputación hizo construir al efecto.

Juicio sobre Mardones

Según la crítica especializada el bajo vasco José Mardones es una de las voces más importantes del siglo XX: Hace pocos años, el 17 de julio de 1993, en la audición radial "Opera Fantastic" de la emisora WKCR, FM de Nueva York, dirigida por Stefan Zucker, declaraba el bajo Jerome Hines: "Probablemente, la más fenomenal voz entre los bajos sea Mardones. Un tremendo instrumento vocal".

Argentina alentó a Mardones para llegar al sitial que ocupa en el arte vocal, y el vasco Mardones, hoy artista  universal, quiso agradecer ese apoyo, grabando nuestro himno Nacional cuando daba sus primeros pasos en la ópera.

Hemos querido rescatar este gesto de respeto y gratitud que constituye en sí mismo otra prueba más de los indisolubles lazos de fraternidad que unen a Argentina y Euskal Herria.

Fuente: Euskaldunak-Los Vascos Año II N° 5 Diciembre de 1996.

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