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3 Congreso Mundial de Colectividades Vascas (2003)
Discurso Inaugural de Gloria TotoricagüenaPor Gloria Totoricagüena.
24 de agosto de 2003, 07:54 pm
Discurso inaugural del 3° Congreso Mundial de Colectividades Vascas pronunciado por la investigadora vasco-estadounidense Gloria Totoricagüena, del Center for Basque Studies de la Universidad de Nevada. Gasteiz, 14 de julio de 2003.
Lehendakari Ibarretxe, estimadas y distinguidas autoridades, señoras y señores:
En el Primer Congreso Mundial de Colectividades Vascas, en 1995, el profesor William Douglass puso sobre la mesa la cuestión "Nora Goaz?" y, a modo de respuesta, hemos decidido llamar a este congreso "Aurrera Goaz". Bai, aurrera goaz, pero ¿Hacia qué? Si en vez de deambular al azar, erráticamente y en cualquier dirección, decidimos primero nuestro destino, quizás podamos trazar un mapa para llegar allí. No vayamos a creer que la nuestra es una diáspora homogénea. No sólo debemos admitir, sino que nos enorgullece la heterogeneidad de nuestras experiencias tanto en Europa como en las Américas, Australia o Filipinas y, por supuesto, una comunidad vasca puede organizarse y gestionarse de muchas maneras diferentes. No obstante, hemos acordado y decidido que una de las direcciones que todos queremos tomar es infundir interés y educar a los jóvenes de nuestras comunidades. Mi investigación de las instituciones de Euskal Herria y de la diáspora, así como de las poblaciones vascas del extranjero parece mostrar que ciertos caminos tienen una mayor probabilidad de éxito. Nuestro destino final podría ser quizás una identidad vasca transnacional y cosmopolita: Una manifestación tradicional y al mismo tiempo contemporánea del carácter vasco. Del mismo modo que aquellos balleneros vascos que ampliaron sus límites mentales en materia geográfica e imaginativa, esta generación de líderes debe hacer otro tanto y reinventar la euskal etxea. Las diásporas tienden a vivir en la intersección entre la historia y el futuro y, por lo tanto, las euskal etxeak deben atender a ambos frentes. Se debe promover la imagen de los vascos como exploradores de los océanos y de Internet; innovadores en la construcción naval y en la ingeniería aeroespacial más moderna; autores de las pinturas de las cavernas y de esculturas como las de Oteiza. Somos al mismo tiempo tradicionales y posmodernos, y las instituciones de nuestra diáspora deben adaptarse a las realidades del presente. ¿Qué hace exactamente su organización hoy en día por su propio futuro? ¿Qué hacen ustedes para proteger y mantener la memoria y el pasado colectivo vasco? ¿Cómo educan a sus hijos y a los nuevos socios de los centros? ¿Qué ofrece a los vascos que se han "reconvertido" y desean volver a la comunidad? ¿Cuáles son los mecanismos destinados a la evaluación democrática de su organización o federación y de sus programas? La semana entrante, será nuestra responsabilidad dibujar el mapa y trazar el itinerario hacia nuestro destino. No será una línea recta, y hay numerosos senderos que llevan al mismo objetivo. Cada uno cual deberá centrarse en elaborar un mapa adecuado para su propia comunidad y que responda a sus propias necesidades. Nuestro país de origen es plural, y también lo es la diáspora. Partimos de lugares diferentes, con realidades personales distintas y comunidades locales diversas; por lo tanto, con mayor razón debemos ayudarnos unos a otros en este viaje. Debemos respetar la generación de personas mayores de nuestras comunidades, exiliada por motivos económicos y políticos, y reconocer las dificultades que tuvieron que afrontar. La emigración y el exilio son experiencias traumáticas de sufrimiento. Nuestros hijos deben oír los testimonios orales y deben saber de lo que tuvieron que soportar quienes les precedieron. Es fundamental recordar y comprender nuestro pasado común, y luego (puesto que vivimos en el presente y nos preparamos para el futuro) debemos revitalizar y reinventar nuestras identidades. La identidad étnica es una construcción social y las nuevas circunstancias requieren nuevos conceptos, de modo que cada generación reconstruya su propia existencia. Las euskal etxeak se encuentran en la siguiente fase del desarrollo institucional y han pasado de proteger la cultura vasca exclusivamente para sí mismos, a fomentarla en toda la sociedad. Históricamente los centros vascos servían de enlace e introducían al emigrante en el país de acogida, ofreciéndole redes de empleo, alojamiento, socialización, etc. Actualmente, estas organizaciones dan a conocer Euskal Herria a las nuevas generaciones, les ofrece una formación acerca de su propia cultura, su pasado y presente. Las comunidades de la diáspora pueden proyectar la cultura vasca en sus propias micro-comunidades inmediatas, pero también en todo el mundo. Los centros pueden valerse de las herramientas tecnológicas y de la comunicación en su provecho con el fin de defender y fomentar los estudios vascos, el idioma, la conciencia política, la gastronomía, el deporte, el arte, la música o el turismo. Conciban su centro vasco como una terminal, un centro de actividades que usted meramente ayuda a dirigir. Se trata de estructuras democráticas y mientras los clientes o socios deciden qué les interesa, y usted debería hacer lo posible para responder a las necesidades de éstos. El mantenimiento de una identidad no emana de una gestión de arriba a abajo, sino que más bien constituye una decisión diaria que se toma a partir de una participación democrática. Deben escuchar a los miembros y a otros que no lo son. ¿Por qué no acuden al centro? ¿De qué carece su centro en lo que respecta a las necesidades de aquéllos a la hora de crear su propia definición personal de la identidad vasca? Además de sondear a sus actuales miembros, debería buscar a otros vascos en su ciudad y preguntarles a qué se debe que no participen. Las diásporas no pueden construir el futuro basándose únicamente en la memoria y los mitos, necesitan de la actividad y la interacción social para la recreación de una comunidad étnica. Las instituciones públicas y las empresas privadas se renuevan constantemente, la rapidez de las interacciones debido a la globalización exige visión y estrategias de futuro. Los dirigentes de los centros vascos deben establecer programas que ofrezcan a los jóvenes, y a los demás, un motivo para participar de forma activa en la comunidad. Este motivo puede resultar de las combinaciones de objetivos emocionales, psicológicos, existenciales o instrumentales. Las relaciones institucionales que en el pasado sólo han sido bidireccionales entre el país de origen y una comunidad o una federación de la diáspora, y viceversa, podrían ampliarse de manera que las comunidades vascas interactúen unas con otras con objeto de resolver problemas comunes e intercambiar ideas. Esto lleva tiempo y requiere una planificación, y las circunstancias cambiantes de la actual realidad globalizada requieren ideas y soluciones innovadoras, lo cual implica una ligera reorganización o reestructuración de cada centro vasco, y el consiguiente aumento de oportunidades. En última instancia, las euskal etxeak tienen que estar preparadas para responder a la clásica pregunta de "¿Qué significa ser vasco?" Parte de Euskal Herria se esfuerza en alejarse y recuperarse de su reciente historia de represión y a veces parece abocar por lo que se puede considerar un ultra posmodernismo vasco. La diáspora ya ha experimentado el posmodernismo y le atrae más la historia vasca. Los vascos de la diáspora en general no se entusiasman por al arte contemporáneo de fuera del país que se expone en el Guggenheim de Bilbao, y prefieren el Museo Etnográfico Vasco del Casco Viejo. No les interesa tanto el nuevo metro como en el Camino de Santiago. El Gobierno Vasco desea que disfruten del Kursaal de Donostia, pero la mayoría de ustedes probablemente preferiría ver un baserri en funcionamiento. Los modos de definir lo vasco constituyen respuestas individuales personalizadas. Creo que sería un error intentar confinar nuestra identidad a un único periodo de tiempo, ya sea una Euskal Herria futurista fomentada por las instituciones de la patria, o la Vasconia histórica que ya no existe y perdura en la imaginación de la diáspora. No es beneficioso para ninguna de las comunidades centrarse en un único modo de comportamientos, tradiciones o ideologías vascos. Debemos fomentar tanto la identidad vasca tradicional como la contemporánea mediante los poetas, artistas, chefs y músicos de nuestros centros vascos. Podríamos también el intercambio comercial, y ciertamente debemos incrementar los estudios intelectuales y académicos, y proyectos de investigación que den resultados valiéndonos de una teoría y una metodología científicas y rigurosas que aporten explicaciones sociológicas, políticas, económicas y antropológicas del fenómeno de la diáspora vasca. En el caso de que estemos preparando a los jóvenes de nuestras comunidades, deberíamos equiparles para el futuro de forma que establezcan interacciones futuras entre ellos y con el país de origen. En la diáspora vasca, las preguntas "¿Quién soy?" y "¿Qué significa para mí ser vasco?", a menudo han sido interpretadas como: "¿Quiénes son mis padres? ¿Cómo puedo reproducir sus recuerdos y definiciones de la identidad vasca?" Les reto a que empleen esta semana para mirar más allá. La imaginación de una diáspora vasca procede de nuestro deseo de mantener la solidaridad étnica, y puede recrearse y rediseñarse, y así debería ser. De lo contrario, corremos el peligro de encontrarnos ante una cultura y una diáspora de museo. Deberíamos mirar más lejos y avanzar. No podemos fundamentar nuestra identidad únicamente en nuestra historia, sino también necesitamos una visión compartida de nuestros futuros en común. Hace falta también un compromiso más serio desde las instituciones de Euskal Herria. Por ejemplo los gobiernos de Navarra e Iparralde carecen de funcionarios o programas dedicados a la diáspora. Las instituciones universitarias de las siete provincias no ofrecen ni un solo curso universitario sobre los estudios de la diáspora vasca. No hay ni una beca específicamente destinada a que los investigadores realicen estudios en las comunidades de la diáspora. Los vascos del exterior no aparecen en los currículum escolares de enseñanza primaria y secundaria, tampoco en las muestras y exposiciones de muchos museos de Euskal Herria. Y sin embargo los siglos de emigración han afectado a las economías, el papel de la mujer, la política, y a la psicología y la sociología de una gran parte de las familias y de los municipios vascos. Las colectividades vascas podrían suponer un importante instrumento de política exterior para la Comunidad Autónoma Vasca si se dedicaran partidas adicionales para personal y programas. En otras diásporas, como en el caso de Hungría, que cuenta con el Departamento de los Húngaros del Exterior, se dispone de este tipo de programas, y las organizaciones de su diáspora húngara ejercen una presión activa al respecto. La Federación Mundial de Húngaros ha luchado para que un diputado en el parlamento del país represente a los húngaros de la diáspora. India tiene todo un comité permanente del gobierno designado para las cuestiones de la diáspora. Croacia y Bosnia y Hercegovina cuentan con programas gubernamentales para cuestiones como la doble nacionalidad, ayudas, derechos políticos y económicos, y comunicaciones institucionales con las poblaciones de su diáspora. La asamblea legislativa de Croacia incluso reserva doce escaños para su diáspora (casi un 10% del total). Rusia, Azerbaiyán, Ruanda, Senegal, Somalia, Eritrea y Nigeria tienen, cada uno, congresos con los dirigentes de sus diásporas, y se hace una aportación directa a las autoridades legislativas y del ejecutivo en los debates legislativos y en las votaciones de las elecciones. En las Islas de Cabo Verde, el candidato a la presidencia incluso hizo campaña para que la diáspora estuviera representada a nivel ministerial. La Unión Gitana Internacional (que representa a 15 millones de gitanos de todo el mundo) funciona en calidad de Comité Consultivo en las Naciones Unidas y solicita la "ciudadanía europea". Israel intenta atraer a un millón de nuevos inmigrantes en los próximos diez años, y se ha dirigido a judíos de Argentina tratando de atraerles hacia Israel mediante la subvención del billete de avión, todos los gastos de traslado, más $20.000 por persona. Escocia ha creado un censo global de personas de procedencia escocesa. El parlamento polaco paga la repatriación de polacos a su tierra, cubriendo gastos de viaje, dándoles un hogar, educación para sus hijos, e incluso una asignación diaria; y los polacos que viven en el extranjero también votan en las elecciones del país. La televisión de la diáspora kurda, Medya TV, llega a 40 millones de kurdos que viven fuera de su tierra. Tal y como nos describirá mañana el especialista armenio, el Dr. Razmik Panossian, en muchas de las comunidades armenias del mundo se han formado partidos políticos de la diáspora y hay grupos de presión en los países donde viven que intentan influir en la política exterior en que atañe a las cuestiones armenias. Al igual que los vascos, los armenios también han celebrado dos congresos mundiales, y han establecido comisiones específicas para la diáspora en su Ministerio de Asuntos Exteriores con representantes de las comunidades que están en el extranjero. El voto gallego de la diáspora es tan numeroso que, de hecho, ha llegado a resultar decisivo en diversas citas electorales. Son sólo unos pocos ejemplos de lo que está ocurriendo en el mundo en las relaciones de las diásporas con los países de origen. El nuestro es uno de los muchos grupos étnicos que luchan por mantener su identidad y el vínculo con el país de origen, y podemos aprender y elegir lo que nos resulte interesante de otros ejemplos. "Aurrera" tiene muchas definiciones y espero que durante esta semana logremos crear reinventarnos a nosotros mismos y a esta palabra, porque "aurrera" significa "adelante" (en las actividades, en la captación de más socios, en dar la mano a otras diásporas étnicas de nuestras ciudades y pueblos, en nuestra educación y la de los demás, y en el refuerzo de los lazos con Euskal Herria y con otras colectividades vascas). Quizás se deba poner en tela de juicio la conveniencia de la exclusividad y, al contrario, abrir las puertas, dejar de esconder, tapar y guardarse para sí todo lo que hay por ofrecer. El mundo no va a venir a Euskal Herria, así es que tendremos que llevar Euskal Herria al mundo. Del mismo modo que tenemos que ilustrar a la diáspora sobre el país de origen, también cabe enseñar a éste sobre la diáspora. Aunque vivamos en diferentes lugares, todos somos vascos. La idea de ser "más" o "menos" vasco, "auténtico" o "sólo folclórico", debe dar paso a una nueva forma de pensar. Como los hermanos que llevan décadas sin verse, tenemos que volver a presentarnos y aprender los unos de los otros. Los vascos que viven en los siete territorios deberían saber de los miembros de sus familias que se marcharon. Los vascos que viven en Euskal Herria tienen una idea en general bastante inocente de quienes emigraron. Desconocen casi por completo las condiciones y las crisis de la emigración política y económica. Muchos creen que miles de vascos simplemente dejaron el país, se fueron a América y se hicieron ricos. Tenemos que documentar nuestras experiencias y testimonios personales y elaborar un registro del testimonio vasco de la historia (nuestra historia vasca común). ¿Qué sufrimos, qué dejamos de lado, y qué conseguimos? Del mismo modo en que podríamos instruirnos a nosotros mismos acerca de nuestro país de origen, tenemos que animar a éste a que aprenda de nosotros. Desde las instituciones, podemos diseñar la infraestructura pero, a la larga, necesitamos personas independientes que lleven a cabo los proyectos. A fin de cuentas la diáspora vasca está compuesta por individuos, somos los que estamos sentados hoy aquí reinventando las oportunidades para que nuestras comunidades compartan su amor por Euskal Herria. Desde el erudito William Douglass (que ha dedicado toda su vida a la promoción de los estudios vascos) hasta el último joven dantzari, o esa niña de diez años que mira con curiosidad y timidez al txistulari, nuestras instituciones deben proporcionar el acceso y las vías para que todos los individuos se den cuenta de sus intereses y manifiesten su identidad vasca a su manera. No les corresponde a ustedes definir lo que significa "ser vasco", ante todo ayudarán a los demás a alcanzar su identidad vasca. Nos espera una semana muy importante y cargada de trabajo, y sus decisiones tendrán repercusiones en las vidas de cientos de miles de vascos. Recuerden siempre nuestro pasado pero, como arquitectos, deben pensar y hacer planes de cara al futuro. Reinventar. Reconstruir. Rediseñar. Reexaminar. Hemos de ser innovadores y creativos. "Nora Goaz?" Nosotros, la siguiente generación, estamos aquí para responderle con orgullo al Profesor Douglass: Con fe y determinación, aurrera goaz. Aurrera hacia el futuro. Buena suerte a todos los delegados, y gracias por su atención. Eskerrik asko.
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